Y la fuerza que me engaña, que empieza a florecer.
Entre tanta sistemática idea y algún que otro valor resuelto me peleo por concretar el pico.
Mi pirámide de tres lados no es la de todos, su bisectriz cambia más rápido que lo que corre un círculo.
Mi pico está muy alto y se propone ser áspero, hostil y hasta soberbio.
Piensa ganarme, me pelea y me ruge cada vez que tiene un rato.
Yo lo miro desafiante, otras veces acobardada, tapada de rencores y nostalgias que no fueron.
¿Dónde vas?, me pregunta. ¿Me pregunta o me pregunto?
La confusión es tan grande que ya no se quien de los dos habla.
Y vuelvo a diagramar mi triángulo.
Que ya no importa cuan escaleno es.Veo el pico lejos de todas formas.